viernes, 18 de agosto de 2017

Calpan

Me di tiempo y visité por fin las célebres capillas posas de San Andrés Calpan. Como casi siempre tratándose de la arquitectura mexicana del siglo XVI, mi primer contacto con el sitio se lo debo a Arquitectura mexicana del siglo XVI de George Kubler, si bien en esta ocasión la cosa haya ocurrido de manera peculiar. Me explico: leí por vez primera el topónimo en la edición del Fondo de Cultura Económica del clásico estudio del profesor norteamericano, pero no en relación a ellas, a las famosas capillas, sino a la portada del templo poblano. 
Y es que una fotografía de Lourdes Grobet de la fachada del templo es la imagen que los editores utilizaron para ilustrar la portada de la primera edición mexicana del libro, que es de 1983 –la primera y me temo que única por lo menos hasta 2012, es decir casi treinta años más tarde, cuando el propio Fondo lo relanzó con un nuevo prólogo y más fotos.
Capilla posa tercera, dedicada a San Miguel.
Desde luego que nunca sospeché, cuando puse los ojos sobre la palabra “Calpan”, que detrás de aquel conciso topónimo se escondiera una de las mayores felicidades que reserva la arquitectura en México. No exagero. Como es muy sabido, las capillas posas –al igual que las capillas abiertas– son una notabilísima creación de los monjes alarifes mexicanos del siglo de la Conquista y no existen en ningún otro lugar del mundo. Y las de Calpan son, sencillamente, las más hermosas de todas las que han sobrevivido.
Capilla posa segunda, dedicada a San Francisco.
Ya que salió a la plática, habría que decir algo sobre la segunda edición del Fondo del gran libro de Kubler (que fue publicado por vez primera en 1948, bajo el sello de la Yale University Press). 
Todo parece indicar que fue hecha sin ganas, o que los entusiastas del proyecto de reedición tuvieron todo en contra. De la foto de portada, por ejemplo, que ya no es la de Calpan de Lourdes Grobet, no hay manera de saber dónde es ni quién la tomó –o no al menos estudiando el volumen. Nada importaría si la edición no estuviera llena de erratas y errores, al grado que circuló con una vergonzosa Fe de erratas (una endeble hojita que ya he extraviado). Algo que parece fortalecer la sospecha de que hubo poco entusiasmo a la hora de relanzar el libro, aunque siga siendo un referente obligado para conocer nuestra arquitectura de aquel siglo –y a pesar de que la más reciente edición había aparecido hacía casi treinta años–, es que el prólogo de Flores Marini escrito para acompañarla está fechado tres años antes de que el libro entrara a imprenta.
Por fin, el segundo día de 2016 alisté la cámara fotográfica, me trepé al coche y fui a recoger a mi mejor amigo. Partimos rumbo a Puebla de los Ángeles (aunque esta vez sin Ángeles). 
Mi padre en Huejotzingo.
2 de enero de 2016.
La idea era parar primero en Huejotzingo, en donde él y yo nunca habíamos estado juntos, para hacer primero la obligada visita –e ir afinando la mirada–. No en balde sus capillas posas están ligadas a las de Calpan por paternidad franciscana, coincidencia cronológica y estilo.
Precisamente Flores Marini cuenta que, al igual que hicimos mi padre y yo, Kubler estuvo en Huejotzingo. 
Huejotzingo. Claustro.
Al revés que nosotros, sin embargo, el maestro gringo no extendió la visita a Calpan, lo que quizás se debió, me parece ahora a mí, al mal camino que unía entonces a dos poblaciones entre las que no hay sino unos 13 kilómetros. Como sea, sus notas sobre el sitio son de quien lo conoce al detalle.
San Andés Calpan.
Una vez que se acerca uno al templo, todavía en el coche, sorprende ese campanario viudo y como deslavazado, atrapado en una fealdad posterior a su siglo. Tanto es así que delante ya de él hay que hacer esfuerzos para dejar fuera de la mirada el resto de la fachada (que es “llana y carece de contrafuertes diagonales o formas estructurales”) y concentrarse en la bellísima portada que apareció en la cubierta de la primera edición del Fondo, y de la que Kubler dice lo siguiente: “Calpan es el más rico exponente de la mezcla de elementos medievales y renacentistas en México. Rematada por una concha, la fachada es de proporciones clásicas con detalles del arte medieval español. 
Portadas: Calpan y primera edición de Kubler (FCE, 1983).
La escultura figurativa es parecida a la de las capillas posas, pero los vigorosos relieves de la talla arquitectónica, en las columnas y molduras, nos hablan de un diseñador y época posteriores” (pág. 500).
Mi padre y yo recorrimos el atrio en el sentido contrario a las manecillas del reloj y pudimos apreciar las capillas, una a una y sin ninguna prisa. Como me ocurrió recientemente en San Jerónimo Tlacochahuaya, ni un alma en los alrededores del atrio (y aparentemente nadie en el pueblo). Por contra, cerrados el templo y el monasterio, lo que nos hizo prometernos volver en otra ocasión.
George Kubler.
Sobre las capillas de Calpan, Kubler dice que son más hermosas y esbeltas que las de Huejotzingo. En la página 489 de la edición de 1982 puede leerse una descripción de cada una de ellas: “La iconografía representada en las capillas posas de Calpan es especialmente rica. En ningún otro monumento del siglo XVI en México hay una decoración tan elaborada de escenas en relieve. La capilla posa de la Virgen, con relieves en las tres fachadas, trata los temas de la Ascensión de la Virgen, la Virgen de los Siete dolores y la Anunciación. La de san Miguel tiene tres arcángeles en una de las fachadas y el Juicio Final en la otra. La de san Juan Evangelista presenta a la Virgen con medallones de los cuatro evangelistas, y a Dios Padre en otra fachada. 
La cuarta capilla, dedicada a san Francisco, muestra dos escudos con los estigmas, rodeados en una de las fachadas de monogramas, y en la otra adorados por ángeles. Que estas escenas se derivan de grabados o impresos lo demuestra el panel del Juicio Final. En él, Cristo aparece en medio de una palma y una espada, acompañado de la Virgen, San Juan Bautista y ángeles. En la parte inferior aparecen seis tumbas de donde salen los difuntos”.
Para Kubler, “el estilo de estas escenas talladas en relieve es muy plano y gráfico, lo que hace pensar que fueron copiadas directamente de grabados impresos”. El hecho de que difieran “de la rotunda factura de los hechos por europeos constructores de retablos” sugiere “la intervención de manos indígenas o de mendicantes aficionados mas no profesionales como los que trabajaron en la ciudad de México” (p. 290).
Quien quiera leer más sobre ellas, que eche un ojo a México, arquitectura del siglo XVI de Juan Benito Artigas (Taurus, México, 2010). Allí, en la página 290, el antiguo compañero de Facultad de mi padre define la “capilla posa” como “un edículo de planta cuadrada o rectangular, abierto por uno o dos lados contiguos y techado por medio de un chapitel o bien por virguería horizontal, a veces almenado o con una celosía calada en su término superior”. ¿Cuál era su función?, preguntamos nosotros a la página, y ella responde que servían para “posar, esto es, hacer descansar el Santísimo Sacramento, o sea, la custodia, en las procesiones de Semana Santa”. En esa misma página y la que sigue, Artigas reproduce una planta del templo y el atrio de Calpan y unas fotos de algunas capillas.
Tal como he hecho hasta aquí, reproduzco a continuación algunas de las imágenes que hice aquel 2 de enero de 2016. El propósito es intentar transmitir a quienes siguen este blog, aun en las torpes fotografías de aficionado que ya conocen, algo de la emoción que producen las capillas de Calpan en quienes se animan a hacerles una visita.


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Las fotos que conforman esta entrega de Siglo en la brisa son mías y fueron hechas en San Miguel Huejotzingo y San Andrés Calpan el 2 de enero de 2016.

El lugar y la fecha del retrato de Kubler: New Haven, 1983. Lo tomo prestado de la Howard-Tilton Memorial Library (Nueva Orleans), en línea.

Más sobre arquitectura en este blog:
Carlos Mijares en Michoacán, http://bit.ly/QFoXOY
Ruinas de Antigua, http://bit.ly/Ub423w
A las vueltas con Vladimir Kaspé, http://bit.ly/sSM2Ql

Sobre una escalera de Barragán, http://bit.ly/1Q43fm2
Atlatlauhcan, http://bit.ly/25jBsUq
Luis Barragán, el hombre libre, http://bit.ly/2pShTlB